Casi nadie (profesional o no) puede batir a los índices siempre y a largo plazo, aunque invierta en los propios índices.

 

Hay personas, actualmente la mayoría, que deciden invertir en acciones con el único objetivo de ganar dinero. Asimilan el “ganar dinero” a un sueldo que se cobra cada mes o cada año y que una vez ganado se cobra. Pretenden consolidar ganancias en periodos de tiempo incompatibles con la inversión en los mercados financieros de renta variable. Y demás desean que esto funcione durante muchos años, es decir, ganar a corto plazo a largo plazo. Como esta idea es inconsistente, acaban perdiendo dinero y abandonando. La idea de obtener una rentabilidad deseada hace que esta se vuelve en su contra tarde o temprano. 

Lo que el inversor debe tener en cuenta cuando decide “utilizar” la renta variable son dos conceptos: la diversificación adecuada y el tiempo adecuado. Entonces la rentabilidad es una consecuencia, no un fin.

Diversificación adecuada

Invertir el patrimonio familiar en un solo título o en un puñado de ellos tiene mínimas probabilidades de salir bien a largo plazo. Lo demuestra un estudio publicado en julio 2.024 por Hendrik Bessembinder (Departament of Finance, W.P. Carey School of Business, Arizona State University).

Este estudio ha analizado que hubiese pasado invirtiendo 1$ en cada una de las 29.078 acciones que han existido en el mercado EEUU desde 1925. La conclusión es que los 29.078$ se hubiesen convertido en 6,7 MM$ a finales de 2.023. Espectacular, ¿verdad?. Pero, cuidado porque este resultado hubiese tenido mínimas (nulas) probabilidades de cumplirse. Se observa que, en estos 98 años, el promedio de rentabilidad  fue del 22.840%. Pero la mediana (resultado más frecuente) fue del -8,05%. Y que sólo obtuvieron ganancias el 51,6% de ellas., es decir, como tirar una moneda al aire, a cara o cruz.  Esto demuestra que es muy difícil acertar durante demasiado tiempo con la mera selección de unas pocas acciones.

De hecho, las que más ganaron, unas pocas, lo hicieron con medias nada espectaculares del 12% anual, pero fue lo prolongado del tiempo en que se mantuvieron en el mercado lo que las llevó a rentabilidades acumuladas estratosféricas por el efecto del interés compuesto. La mayoría de las compañías cotizadas desapareció por el camino.

Y esto nos llevará al siguiente concepto, el factor tiempo.

Pero antes, para afianzar la importancia de la diversificación adecuada, quiero señalar algunas ideas.

La diversificación proporciona la seguridad. Es decir, si fuésemos capaces de invertir en las mayores compañías de todo el mundo de cada momento, no cabría posibilidad de perderlo todo pues tendría que desaparecer la economía al completo y en ese caso el dinero tampoco serviría. Yo siempre digo que nadie busque la seguridad en nada, la busque en el “todo”.

El capital no se va a Marte, se queda siempre circulando por el planeta Tierra, pero se va moviendo de unas compañías a otras, de unos sectores a otros o de unas zonas a otras. Invertir con una diversificación mundial es la solución. Por ejemplo en fondos de inversión globales referenciados al índice de renta variable mundial, el MSCI WORLD.

 

El Tiempo adecuado

¿Qué dice la estadística histórica y qué suele ignorarse?

El MSCI World representa la evolución de la renta variable de los principales mercados desarrollados (Estados Unidos, Europa, Japón, Canadá y otros), y es una referencia habitual para carteras diversificadas de largo plazo.

Cuando analizamos su comportamiento histórico mediante periodos móviles (rolling periods), se obtiene una visión mucho más realista del riesgo que asume un inversor que mantiene su inversión durante distintos horizontes temporales.

Los datos históricos del MSCI World muestran que:

  • Comprar y vender a corto plazo, hace que la probabilidad de pérdidas sea significativa. Se puede acertar 1 de cada 5 veces. Pero si te tocan 3 o 4 veces seguidas, estás muerto.
  • A medida que el horizonte temporal se alarga, la probabilidad de acabar en negativo se reduce de forma notable, aunque nunca desaparece totalmente.
  • Probabilidad histórica aproximada de acabar en pérdidas según el horizonte de inversión:

                           1 año  ~20%

                         10 años  ~5%

                         20 años  ~0%

Invertir a largo plazo no garantiza beneficios, pero incrementa de forma muy relevante la probabilidad de obtenerlos.

Aunque la probabilidad de pérdidas finales disminuye con el tiempo, el inversor debe ser consciente de que existen caídas temporales más o menos severas. Casi cada año se registran oscilaciones de más del 10% y de más del 20% cada 5 años.

El riesgo real no es acabar perdiendo dinero a largo plazo, sino abandonar la estrategia durante una caída profunda.

La realidad demuestra que ningún inversor minorista y muy pocos profesionales son capaces de batir ni igualar a los índices a largo plazo. Los estudios de comportamiento financiero indican que:

  • El tiempo medio real que un inversor mantiene una inversión en renta variable es inferior a un año.
  • Este horizonte coincide precisamente con el periodo donde la volatilidad es más alta y la probabilidad de pérdidas es mayor.

Esto explica por qué los inversores obtienen resultados muy inferiores a los índices, a pesar de invertir en los propios índices.

Una clasificación del horizonte temporal adecuado para invertir en renta variable seria:

Horizonte Temporal: Estrategia

< 3 años: Nula exposición a renta variable

5–10 años: Renta variable diversificada con control de riesgo

> 10 años: Renta variable global como pilar central

La renta variable no es un problema de producto, sino de horizonte temporal.

Pero, ¿por qué los inversores se mantienen tan poco tiempo invertidos?

Pues porque persiguen objetivos de corto plazo. Como ganar una nómina o un salario anualmente. Los hay que miden los resultados según la rentabilidad anual de enero a diciembre. Esto es bastante estúpido porque los mercados no se rigen por el calendario gregoriano.

La clave está en la Planificación Financiera.  La P.F. es una metodología, es un proceso que empieza por definir los objetivos vitales de la familia. Solamente de esta manera se pueden definir los horizontes temporales de la inversión y por lo tanto escoger el instrumento financiero adecuado.

Una correcta planificación financiera no persigue:

  • Maximizar la rentabilidad anual
  • Competir constantemente con un índice
  • Evitar cualquier volatilidad

Sino que busca:

  • Alinear objetivos, horizonte temporal y naturaleza del activo
  • Definir de antemano qué caídas son tolerables
  • Diseñar una cartera que el inversor pueda mantener incluso en los peores momentos del mercado

Por el camino puede que nunca se bata a los índices, pero al final de éste se gana mucho más en valor absoluto, que es lo importante.

 

Conclusión

Anclar nuestros ahorros al crecimiento mundial mediante la inversión en renta variable global (MSCI World), ha demostrado históricamente ser una de las formas más eficaces de preservar y hacer crecer el patrimonio a largo plazo. Sin embargo, los datos también muestran que el éxito no depende tanto de elegir el mejor instrumento de inversión, sino de mantener una estrategia coherente con su horizonte temporal y su capacidad real para tolerar caídas intermedias o incluso aprovecharlas.

La historia de los mercados nos enseña que incluso en horizontes largos pueden producirse descensos temporales relevantes. Estos episodios no son una anomalía, sino una parte inherente del funcionamiento normal de los mercados financieros o incluso verdaderas oportunidades. El auténtico riesgo para el inversor no es que estas caídas existan, sino tomar decisiones precipitadas durante ellas.

Ya lo dijo Peter Lynch, el mejor gestor de fondos de la historia (Fidelity Magellan Fund), “Se ha perdido más dinero intentando evitar las caídas del mercado que en las propias caídas”.

Por este motivo, el objetivo de la planificación financiera no es eliminar la volatilidad, sino construir una cartera que usted pueda mantener con disciplina a lo largo del tiempo, incluso en escenarios adversos. Cuando el horizonte, la estrategia y el perfil de riesgo están alineados, la probabilidad de alcanzar los objetivos financieros aumenta de forma significativa.

Fuentes y estudios utilizados

 1.- MSCI Inc. – MSCI World Index Factsheet
       Datos históricos de rentabilidad, volatilidad y drawdowns.

2. J.P. Morgan Asset Management – Guide to the Markets
   Análisis de rolling returns y probabilidades históricas de pérdidas por horizonte temporal.

3. S&P Dow Jones Indices / Ibbotson / CRSP
   Series largas de datos de renta variable global y estadounidense.

4. Robert Shiller (Yale University)
   Datos históricos ajustados de mercados bursátiles y ciclos de largo plazo.

5. Vanguard Research & Morningstar
   Estudios sobre comportamiento del inversor minorista y horizonte real de inversión.